
Mis hijos son adultos jóvenes sin hijos, por lo tanto, hace años no tengo contacto directo ni prolongado con niños. Ahora en los días de playa y convivencia familiar tuve la ocasión de estar rodeada de ellos.
¡Los niños son divertidos! …son activos, son ocurrentes y creativos, son curiosos, son espontáneos. Son adorables. Los amamos.
Pero… pero… ¿y las mamás? Hasta hoy, excepto el día de las madres, no he podido notar algún reconocimiento o retribución hacia ellas y hasta en ese famoso “día de las madres” los regalos en su mayoría siguen siendo artículos para que mamá trabaje o para completar el menaje de casa.
Lo que expondré a continuación se basa única y exclusivamente en “observación de campo”. No debe ser tomado como verdad absoluta. Estoy segura que existen otros “modelos”… pero ¿Dónde?
-Los niños son activos- Despiertan en promedio, a las 7 de la mañana y sólo los menores de dos años logran ser engañados, manipulados y sometidos a una ligera y muy corta siesta en el transcurso del día. No se cansan nunca. Brincan, corren, suben, bajan, nadan, van, vienen, regresan y hasta cuando se quejan de aburrimiento lo hacen moviendo espasmódicamente su cuerpecito. Ejemplo: Sentados quietecitos, contentos e interesados en un cuento que les narra cualquier madre. Mueven la cabecita, abren y cierran ojos, boquita, manos y pies. Agitan brazos, se estiran en el suelo, brincan. ¡Solo ver a los niños me ha dejado agotada!
-Los niños son ocurrentes- Si, si señoras… a los niños se les ocurre TODO, cualquier cosa y son maestros creativos para llevar a cabo aquello que se les ha ocurrido. Y por creativos me refiero a que consiguen lo que quieren por métodos no convencionales. Algo sencillo que mamá les ha sugerido, como recoger conchitas, se vuelve cosa grande porque no les basta el vasito desechable para poner las conchitas (el cubito comprado ex profeso para esas actividades tiene arena y el mundo puede acabarse si se vacía temporalmente) así que ellos solucionan. Resulta que su solución fue tomar la bolsa de la amiguita de la preadolescente de la familia, bolsa que por cierto, le trajo la Tía Juanita a la susodicha, del viaje que hizo a la india, que tiene “marca” y es similar al morralito que usó Gandhi en una de sus famosas huelgas de hambre, por lo tanto es carísima. El resto… ya se lo imaginan. Conflagración mundial. Relaciones internacionales rotas. Vacaciones arruinadas… todo por recoger conchitas.
-Los niños son curiosos- ¿Se funde la arena en el microondas? ¿Estará más contento mi pececito si lo pongo en el congelador? ¿Se dará cuenta mamá que guardé mis cangrejitos bajo la almohada? ¿Le gustarán las palomitas, el helado, los caramelos, las galletas, etc. al perrito del vecino?
-Los niños son espontáneos- Sin mayores explicaciones: Espontáneo=falta de educación, cortesía y buenas maneras.
-Los niños son adorables y los amamos. Esta es la única verdad absoluta.
El punto de todo lo anterior son las madres. Vi a varias de ellas despertar a la misma hora que su (sus) angelito (angelitos) y acompañarlo, entretenerlo, alimentarlo, sugerirle, atenderlo, limpiarlo y dormirlo día tras día. Las vi contentas… las vi dejando sus actividades para hacerse cargo de lo que fuera de su hijo, las vi comer de pie, las vi cansadas, las vi a punto de perder la paciencia (pero no perderla) y las oí suspirar cuando ya bien entrada la noche pudieron sentarse un rato cuando el angelito en cuestión dormía y ¡seguían contentas! A ratos pensaba que ellas mismas no se están dando cuenta de lo que hacen. De la cantidad de cosas que hacen, de la forma como las hacen (amorosas y contentas la mayor parte del tiempo).
Yo me sentí triste. Está tan desvalorado el trabajo de las madres… no se reconoce, no se paga, no cuenta en el producto interno bruto del país. Seguimos enviando al mundo el mensaje de que no será tomado en cuenta el trabajo por amor ¿será por eso que tantas mujeres ya no quieren ser madres? Tienen razón. En este mundo donde lo que es valioso y se reconoce como “éxito” es lo material, el ser madre con todo lo que significa, no “compensa”.
Quedo reflexionando… me pongo de pie. Un aplauso a todas las madres de hijos pequeños. Son incansables. Son maravillosas. Están llenas de fe, amor y esperanza. Ustedes mantienen girando al mundo aunque nadie se los diga, aunque nadie quiera darse cuenta. Otro aplauso.