Una vez alguien se refirió a mí como "La Dama de las Mil Máscaras".
Ayer, alguien se refirió a ella misma como "hipócrita multifacetica".
Todas tenemos en nosotras a ambas, así que sabemos de qué hablamos, sin embargo, viviendo como estamos, el proceso de cambios y ascención en todos los niveles, lo que se nos pide es integrar todas nuestras partes, acabar con la dualidad y los contrarios, por tanto ¿saben cual es la diferencia entre una fea hipócrita multifacética y la bella dama de muchas máscaras? La conciencia.
Repetiré para quienes aun lo olvidan, que conciencia es simplemente "darse cuenta", así que, la fea hipócrita busca esconder lo que ve como feo y malo en ella y/o en los demás, se esconde entre disfraces, intentando ocultarse, perdiéndose de ella misma en este triste juego. Pero si me doy cuenta primero de quien soy, de quien ES, la bella dama sabrá que es inteligente, buena y solo hará aquello que le cause sonrisas, sin dañar a alguien más, usará sus máscaras para conseguir aquello que la haga felíz y por consecuencia, a los demás también; no se pierde, más bien al experimentarse en cada faceta, con sus máscaras, se encuentra, se integra, no hay división. Es una sola, consciente, usando las herramientas que desee y conozca, para satisfacerse, solucionarse, vamos, para hacerse responsable por ella misma.
Como mantra digamos: Nada es bueno, nada es malo. Si cambio las forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma. Cuestión de enfoques, cuestión de visiones... nada es verdad ni mentira, todo es según del color del cristal con que se mira.
Ya todo lo sabemos, la cuestion es acomodarlo para hacer nuestra vida simple, fácil y felíz. El principio es conciencia: me miro, me reconozco, me amo.