martes, 8 de diciembre de 2009

Abrazar la vida

Me enviaron el siguiente poema, atribuyendo la autoría a Charles Chaplin, lo cual no me consta, pero de igual forma lo traigo porque es bello y cierto. Conforme lo leía, iba poniendo palomita imaginaria "lo hice, lo hice, lo hice... sí, lo recuerdo, lo hice, lo hice y si, VIVO". Y estoy celebrando la vida, por eso todos los días estoy de fiesta.


Ya perdoné errores casi imperdonables,
traté de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con alguien especial,
más también yo decepcioné a alguien...
Ya abracé para proteger.
Ya reí cuando no podía.
Ya hice amigos para siempre.
Ya amé y fui amada, pero también fui rechazada,
ya fui amada y no supe amar...
Ya salté y grité de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto.
Ya lloré oyendo música y viendo fotografías.
Ya llamé solo para escuchar una voz.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia
y tuve miedo de perder a alguien
(y terminé perdiéndolo)!
Pero sobreviví y !todavía vivo!
No solo paso por la vida.

Bueno es abrazar la vida
y vivir con pasión,
perder con clase
y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho, para ser insignificante

domingo, 6 de diciembre de 2009

Esa mirada

Patty, cuando dices de cómo es que nos sentimos y de lo que debemos de hacer para sentirnos bien, se me ocurrió que valdria la pena hablar de cómo nos sentimos con ciertas personas, esas que cuando te ven amorosamente, te permiten reconocerte y te ubican perfectamente bien en el hoy, pero de una manera positiva, ya que te recuerdan en verdad quien eres en positivo y te permiten avanzar en felicidad en el hoy.
Como ejemplo te comento: En practicamente todo el día se quien soy, pero hay momentos en que lo pierdo de vista, -quizá por distracción, quizá porque tengo que hacer muchas cosas y tengo el tiempo limitado o quizá por estar con personas con quienes me es necesario usar demasiadas máscaras- y el estar en contacto con quien quiero y me quiere me permite recordarlo, como hace unos días, que estuve con ustedes y ayer que estuve con Juan Pedro (mi ejemplo como psicólogo y gran amigo). Estar con quien me ve, verdaderamente, y con amor, eso hace que yo me vea verdaderamente y con amor y me permite hacer y tener un hoy feliz.

Después de leer el email anterior, que me envió Yamira, conversaba con mi mamá sobre lo necesario que resulta contar con alguien que, aunque yo no siempre tome buenas decisiones, me apoye; aunque yo no siempre sea agradable, me acepte; aunque a veces sea difícil hacerlo, no deje de amarme.
Un poeta me recuerda que ningún hombre es una isla, que cada uno es un pedazo de continente...
Nos necesitamos los unos a los otros en todos los sentidos, por eso es vital que alguien nos conozca, nos siga, nos vea, nos sepa, de la forma como somos en esencia (como somos verdaderamente, dice Yamira), sin fijarse en las pequeñeces o mezquindades o necedades o errores en los que caemos y así, nos permita reconocernos y recordarnos en su mirada, en su amorosa mirada... los mayas dicen "in lak'ech", que significa "yo soy otro tú".
En este camino que hemos elegido, de mirarme, reconocerme y amarme, busquemos "esa" mirada y no escatimemos en darsela a los demás

sábado, 5 de diciembre de 2009

Teletón

Está iniciando el Teletón. Hace 13 años se realiza en México. Algo más de 24 horas de transmisión ininterrumpida donde nos muestran cualquier cantidad de casos de discapacidad, minusvalía y ahora, cáncer, en niños. Recuerdo que el primer año estuve pegada 15 horas a la televisión, sin poder apartar la vista ni dejar de llorar. No he visto el Teletón en televisión todos los años; ahora, aunque lo vea, no me hace llorar (excepto por momentos), pero sí todos he hecho una donación.
Es verdad que manipulan nuestros sentimientos.
Es verdad que exprimen nuestras emociones.
Es verdad que precisamente se trata de "sacarnos dinero".
También es verdad que no inventan ni un solo caso de los presentados, ni las condiciones de vida de las familias. Lo que han hecho, lo que hacen, es mostrarnos una realidad que, antes del Teletón, si no teníamos la experiencia directa, ni pensabamos en ella. Ahora, no podemos desentendernos.
Dentro de las verdades, incluyo los edificios que se han construido y se siguen construyendo; las consultas que han dado y que siguen dando; las personas a las que han ayudado y siguen ayudando.
Los primeros años nos decían "si cada mexicano dona un peso, solo un peso, rebasaremos la meta". Ahora no lo dicen así, pero sigue siendo válido... un peso, solo un peso cada uno de nosotros, no por el miedo "si llega a necesitar ese servicio alguien que amo", sino por solidaridad. Yo creo que cada peso cuenta... también creo que millones de mexicanos no tienen ese peso para donar ¿que tal, si quienes podemos, damos nuestro peso y el de alguien más?
Aún tienes tiempo de donar. Pongamos nuestro granito de arena para hacer del mundo un lugar mejor.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Desesperada

Ayer, justo ayer, me di cuenta ¡que se me perdió mi hija!
Sí. sí. Hace 12 años con 6 meses, parí una preciosisisisima niña.
Es verdad, desde que nació era bellisima, además, buena; rápido aprendió todo.
Fué totalmente planeada, deseada y muy amada.
Siempre buena niña... no tengo registro en mi memoria de que ella hiciera alguna vez un berrinche, o que algo fuera difícil con ella; todo marchaba perfecto, la hija perfecta, hasta el día de ayer, cuando la fui a buscar a la escuela y no... ¡ya no estaba mi hija! a cambio me entregaron a una adolescente totalmente desconocida para mi. Yo le decía a la Madre Superiora: no me la puedo llevar, esta no es mi hija... la mía ¿quien me la robó? y como loca, por toda la escuela la busqué y ¿saben? ...no la encontré y así, a la fuerza, me subieron al coche a esa criatura que no la conozco ¡y me la tuve que llevar a mi casa! y lo peor es que creo que ella también sabe que no es mi hija, porque está furiosa: pelea y grita por todo y con todos.
Por favor, ayúdenme a encontrar a mi hija, para que podamos encontrar a la mamá de la que está en mi casa.
Gracias por ayudar a una mamá desesperada.
Yamira

jueves, 3 de diciembre de 2009

Entrañable


Algo adelantadas y sin entrar aún en el tiempo que marca la tradicion, anoche celebramos en mi círculo de lectura, nuestra posada. Iniciamos formalmente con el cambio de Directiva y de inmediato la nueva Presidenta marcó la tónica del festejo: íntimo, profundo... entrañable y así (entre otras cosas), cada una fuimos diciendo lo para nosotras significaba la navidad. Fué una sopresa saber de forma directa, cómo la tristeza, nostalgia y soledad de la infancia, siguen vivas en algunas mujeres que llevan de forma maravillosa sus vidas... ¿porqué nos cuesta tanto trabajo deshacernos del pesado equipaje del pasado? ¿porqué no podemos, simplemente hoy, deshacernos de aquello que nos duele? ¿porqué no cambiar las creencias, si las que tengo me producen tristeza? ¿será como en algún escrito nos dijo nuestra psicóloga favorita, que tenemos miedo de, al dejar ir, nos dejemos ir nosotras y desaparezcamos?

Pocas veces como anoche, ví tan claramente, cómo nos aferramos a lo "nuestro", aunque no nos sirva ni nos haga bien. Pocas veces fuí tan consciente del pensamiento mágico y cómo pone nubes en cielos espléndidos. Pocas veces, como anoche, me fué posible respetar los sentimientos de otra persona, unirme en amor y dejar pasar, sabiendo que en mí ya no hay pena ni sufrimiento por lo que en otro tiempo viví. Continúo mi propio camino, firme en el propósito de la celebración y la felicidad. Solo me queda seguir invitándolas a crear nuestro cielo sin nubes, nuestra vida sin "peros", felíz a secas.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Convertir la felicidad en oficio

Apenas empieza diciembre y hay quien ha propuesto felicitarnos a diario. Buen tiempo para cerrar el libro e iniciar uno nuevo. Por eso traigo hoy una aportación de Claudia (creo que la encontró en alguna de sus correrías internéticas) que me parece va como anillo al dedo en esta maravillosa energía de celebración, de nacimiento, de esperanza.

Hace poco visité la casa de Pablo Neruda; está transformada en museo y al recorrerla uno va escuchando en un aparatito electrónico anécdotas e historias del poeta, incluso partes de entrevistas que se le hicieron estando en vida. En una de ellas se comenta que Neruda era capaz de dictar un artículo completo de corrido sin necesidad de hacerle correcciones posteriores; cuando alguien le decía que eso reflejaba el enorme talento que tenía para escribir, el contestaba: Eso no es talento, es oficio y se logra con entrenamiento y dedicación.
Me quedé prendada en esa historia pensando con admiración en este genial Neruda que habla de su arte como un oficio que requiere disciplina, paciencia, tiempo y dedicación. En cambio yo una simple neófita que disfruta el escribir y compartir a través de las letras, muchas veces me alejo de los escritos en espera de una inspiración que en ocasiones tarda meses en llegar. Comprendí que más que esperar que algo ocurra podemos hacer de un oficio eso que tanto decimos desear hacer. ¿Cuántas cosas postergamos pues no nos sentimos preparados o lo suficientemente talentosos y perdemos tiempo esperando que algo ocurra, en vez de sacudir nuestro temores y simplemente ponernos manos a la obra?
Mi inquieta mente siguió reflexionando al respecto y me di cuenta que en realidad es mucho más profunda esta enseñanza, que me llega desde la cotidianidad de un paseo. El fin último para el cual los seres humanos, escribimos, trabajamos, estudiamos, nos ponemos metas, nos relacionamos, creamos, destruimos, peleamos y hacemos lo que hacemos en esta vida, es uno solo: ser felices. Lo que escogemos hacer, en realidad no es más que la estrategia que elegimos para encontrar la ansiada felicidad.
Entonces ¿qué tal sería convertir la felicidad en oficio?
La mayor parte de nuestra vida nos hemos estado adiestrando para ser infelices; cuando éramos pequeños nos enseñaron que la vida es dura, que no se pueden confiar en las personas, que el amor es escaso, que las carencias son múltiples, que el mundo marcha espantosamente. Solícitos aprendimos la lección y luego comenzamos a divulgarla por doquier: los tiempos que corren están difíciles, la juventud está cada día peor, la economía no tiene remedio, la comida engorda, el sol produce cáncer, solo los tontos sonríen tanto, el dinero corrompe, son sólo alguna de las muchas afirmaciones que repetimos a diario como si fueran mantras que nos ayudan a ser infelices. No contentos con ello seguimos absorbiendo dosis de infelicidad diaria en los noticiarios, en las películas y en muchos de los libros que leemos. ¿Qué pasaría si desde hoy escogemos ser felices y convertimos la felicidad en nuestro oficio y nos adiestramos para ello?
Seguramente como todo nuevo oficio al principio, antes de automatizarse, parecerá muy difícil, incluso hasta puedan dolernos algunas partes por falta de costumbre, pero ¿qué pasaría si insistimos y seguimos adelante y nos proponemos ser todos unos artífices de la felicidad?
El camino puede estar lleno de baches, quizás escucharemos algunas discusiones internas: ¡No! ¡Cómo vas a dejar de ver los noticiarios, tienes que estar informado! ¡Es un verdadero acto de egoísmo que pienses primero en ti! ¡No comas eso mira que engorda y está lleno de colesterol! ¡Cómo vas a pasar toda una tarde sin hacer nada cuando hay tanto que hacer! No obstante, si eres lo suficientemente tozudo y sigues adelante te prometo que, antes que te des cuenta, serás todo un experto en el oficio de ser feliz.
Te demorarás mucho menos en aprender a ser feliz que lo que te demoraste en aprender a ser infeliz. Eso tenlo por seguro, pues la felicidad es tu estado natural y lo antinatural es que seas infeliz, si no me crees, simplemente observa a los niños pequeños, ellos son expertos en la despreocupación y alegría, no importa cuán aparentemente duras sean las condiciones en las cuales les haya tocado nacer, ellos siempre encontraran algo con que deleitarse y gritaran con todas sus ganas cuando deseen expresar algo. Somos nosotros, los adultos, los que les enseñamos a contenerse, pero su naturaleza primigenia es ser así: simple y llanamente felices. Esa es nuestra esencia, lo contrario es aprendido y ensayado con insistencia a lo largo de nuestras vidas, pero si lo deseas, puedes ahora mismo comenzar a practicar el maravilloso oficio de ser feliz. Busca tu propia estrategia, escoge tus propios medios, pero proponte invertir tiempo y voluntad en ello.

martes, 1 de diciembre de 2009

¿Fecha de caducidad?

Les dejo con las palabras de Yamira, ya que esto le sucedió a ella y son sus reflexiones. Como no logramos llegar a una conclusión, decidimos traer el tema... a ustedes ¿qué les parece?

Vas al super, vas a la tienda, vas a la farmacia y todo, absolutamente todo, tiene caducidad.

Escucho platicar a unas chicas en la calle y una le dice a la otra: "Terminé con X. Esta relación ya caducó, no da para más".

Luego, en una plática entre doctores, comentaban de las especialidades que harían ahora, antes de quedar caducos... y me aterré y pensé "qué HORROR, ahora los humanos caducamos" y que me reviso y juro que me revisé todita, y no encuentro el sellito (ni siquiera en una pompi), que diga mi fecha de caducidad y no se si no lo encontré porque no caduco, o porque hace tanto que caduqué, que ya ni la fecha existe.

Jajajajajaja ¡solo me queda reirme! y descubrir si las personas caducamos o no... ¿alguien tiene la respuesta?