Receta:
1 yema de huevo (cruda)
1 cucharadita de miel
1 cucharadita de aceite de oliva
Se pone la yema en un recipiente
y se bate un poco. Se añade la miel y el aceite de oliva y se vuelve a batir
para integrar perfectamente todo.
En la entrada anterior se habla de las nuevas mujeres, esas bravas que andan por el mundo adueñándose de él sin pedir permiso ni perdón a nadie; Claudia comenta que sin quererlo es una de ellas. Para mí, mujer de la era pasada que vengo detrás esforzándome por no quedar rezagada, es un privilegio convivir con ella. Solo porque lo vive, sin pretender ser maestra, me ha enseñado a ser gentil conmigo misma, a no compararme con nadie y no solo a no culparme, sino a celebrarme por lo que soy.
Desde hace muchos años era urgente e importante el valorar y reconocer a la mujer. Ahora ya no queda tiempo. El planeta necesita el equilibrio de las energías femenina y masculina para ya, de una vez por todas, dejar ir la dualidad. Todos los días escuchamos el grito femenino de "BASTA" a la violencia, intolerancia y sometimiento en todas sus formas.
En algún sitio leí que energéticamente hablando, este mes de octubre es como la práctica de lo que será el próximo año. Hay que fijarnos en nuestras acciones y la forma como reaccionamos; en nuestras emociones y si somos capaces de controlarlas y dirigirlas concientemente en nuestro beneficio; en nuestras relaciones, para despedirnos en paz de quien ya no tiene cabida en nuestra vida o llenarnos de gozo por quienes se afianzan en nuestro corazón. Es bueno estar vigilante de pensamientos y creencias y ya debemos tener dominada la tarea de limpiar y cambiar las que resultan obsoletas para los tiempos que vivimos.
Recibí un correo que dice que un día de estos ha sido el día internacional de las mujeres bellas, maravillosas, emocionales, intuitivas, etc., etc., etc... mujeres al fin, llenas de contrastes, ángulos y facetas. Dicho correo iba acompañado del siguiente pensamiento que les comparto -aunque seguramente también les llegó- porque me parece un himno a la vida, aceptando sus cambios y decidiendo vivirla íntegramente.