domingo, 11 de octubre de 2009

Photoshop

Acabo de tomar una clase de "photoshop", un programa para editar fotos. Ya lo conocía y usaba alguna de sus aplicaciones, sabía hacer algunos retoques... pero lo que acabo de aprender me tiene sorprendida. Ahora entiendo cómo la publicidad juega con nuestra percepción; ahora entiendo por qué no podremos nunca conseguir la figura, la piel, la lozanía, el brillo, etc., de las modelos de revista; ahora entiendo porqué, aunque no queramos, todas "resbalamos" (cuando no caemos en picada) en esto de querer ser hermosas, de acuerdo a los parámetros de los medios masivos de comunicación. Suspiro y me quedo más tranquila pensando que una cirugía estética puede mejorar mi físico, pero no me dejará de 20 años, así que quizá no vale tanto la pena hacérmela, sobre todo si tengo y se usar el maravilloso photoshop (de lo cual aún me falta mucho).

Si tienes baja autoestima, te sientes fea, no adecuada, vieja, marchita, gorda, demasiado flaca, etc., ¡toma clases de photoshop!!!

viernes, 9 de octubre de 2009

Vivir desde el corazón

Tanto en el blog como en persona, me han hecho muchos comentarios sobre los escritos "Me miro, me reconozco, me amo" y "pensamiento mágico". Ambos están relacionados. Cuando me amo es que he encontrado la luz de mi corazón y cuando veo la luz de mi corazón, todo es completamente maravilloso y lo maravilloso de inmediato se acepta. No es como nos habían enseñado: “acepto mis miserias, acepto mis dolores, acepto incluso mis dones para saber quién soy”. No, eso es mente, ideas prefabricadas para sobrevivir en esta cultura de conformismo, de sumisión, de "resignación". Ver la luz de mi corazón, verla, sentirla, nos maravilla y las maravillas se aceptan y ya no necesitamos ese pensamiento mágico, porque soy consciente de mis cualidades, de lo que puedo, de lo que sé, de lo que soy; dejo de estar confundida y empiezo a crear desde ahí, aterrizada, real, posible, la vida que estaba en mis sueños.
A continuación les daré un ejercicio para ir practicando entrar al corazón. A solas, sin nada que distraiga la atención, en un horario que no se tengan pendientes ni interrupciones, se ponen en posición cómoda (sentadas o acostadas, como prefieran), cierran los ojos, respiran varias veces para relajar el cuerpo y aquietar los pensamientos; ahora, exploren su cuerpo hasta que puedan sentir los latidos de su corazón (algunas personas se encuentran el pulso en la muñeca, otras directamente en el corazón y otras, como yo, lo perciben fácilmente en el cuello). Empiecen con esto. Cinco minutos son suficientes de inicio y vayan aumentando poco a poco. Cuando logren estar "conectadas" a su latido por quince minutos, van a ir extendiendo ese latido a través de su mano, de todo su cuerpo hasta sentirse uno con el latido y ahí quedense, en este ser uno, yo y mi corazón, latiendo, latiendo... quince minutos también es suficiente, de forma que de inicio a fin del ejercicio, sea aproximadamente media hora. Vayan a su ritmo, no se desesperen, no se trata de hacer "carreritas"... solo háganlo con gusto, regalándose y disfrutando el contacto.

Ni es mucho tiempo, ni es difícil ¿verdad? Practíquen esto y cuando ya tengan un mes de practicar el ejercicio completo, cuéntenme cómo están y cuales son sus experiencias. A quienes me conocen, pueden hacerlo personalmente; a quienes no, si lo desean, pueden enviarme un email a pariba2002@hotmail.com
No se dejen engañar por lo sencilla que resulta esta lección. Fácil, gratis y rápida. Es mágica. Las invito, las empujo, las animo, a que la practiquen... ya me contarán.

jueves, 8 de octubre de 2009

Ligerito

Ya saben que soy lectora empedernida, así que les cuento que cuando termino de leer un libro intenso, en el cual realmente "me he metido" o cuando éste me mueve emociones o me hace reflexionar sobre mis creencias, quedo agotada y después sólo se me antojan novelitas simples y sencillas que me entretengan sin dejarme ni mensajes, ni pensamientos, ni enseñanzas, ni nada. Entretenimiento y si es posible, risas. Así pues, en vista que las anteriores entradas han estado intensas, el día de hoy será liviano y divertido.

Ayer dije que a veces las mujeres !nos pasamos¡ para que no haya queja sobre la igualdad de género, este video nos muestra que los hombres ¡también!





El siguiente no necesita mayor explicación. También fué calificado como uno de los mejores comerciales del año.


miércoles, 7 de octubre de 2009

¿Nunca estamos contentas con nada?

Paseando por internet, encontré este artículo de una psicóloga chilena. Me pareció muy bueno, muy real, porque si bien soy absolutamente parcial a favor de las mujeres, a veces... bueno, a veces ¡sí nos pasamos! y además viene acompañado de un video que me hizo reír, así que decidí traerlo acá, a ver que opinan ustedes. La pregunta no sería si te reconoces en el artículo o en el video, sino ¿qué tan seguido?

"El otro día hablando con un amigo, le dije en tono broma que si no encuentro a un hombre con quien pasar el resto de mis días, seré madre soltera. Él simplemente respondió: "Mi'ja, usted lo que tiene es pensamiento mágico".
Me dejó fría con eso e incitó mi curiosidad. Busque, leí, vi, analicé y llegué a la conclusión: Estoy jodida. Tengo y sufro pensamiento mágico.
¿Qué es pensamiento mágico? Es una forma de pensar y razonar que genera opiniones carentes de fundamentación lógica robusta o estricta.
Aunque el pensamiento mágico tiene algunos fines positivos, en el momento de pensar en el "hombre ideal" nos sale el tiro por la culata. ¿Por qué? Un par de párrafos que encontré en mi pequeña investigación responden perfectamente:
Pareciera que una de las secuelas de los cuentos sería que nosotras estaríamos esperando siempre que ocurrieran cosas mágicas en nuestra vida que nos sorprendieran y que por ende nos hicieran felices. Esta espera nos llevó a internalizar un mundo interno diferente al real, en el cual las cosas y la vida en general serían perfectas y por lo tanto al compararlas con la vida cotidiana nos produciría dolor y frustración.
Frases como "ni cuenta se dió", "no se acordó" "fue rico pero...." son un buen reflejo de cómo este pensamiento mágico influye en nuestra vida cotidiana y nos hace no valorar lo que tenemos, esperando ese "algo" que nos falta. En este juego también caen los hombres quienes se ven obligados a cumplir con estas expectativas sin saber que es imposible que las cumplan en plenitud, con lo cual ellos tienen la sensación de que "nunca estamos contentas con nada" "no hay cómo hacernos felices" "te quejas de llena porque no te falta nada" etc.
Esta dinámica nos esclaviza a ambos y la alternativa de salida sería destruir a la heroína que llevamos dentro, asumiendo que sólo somos seres humanos, y aprendamos a soltar y después de hacer esto, destruyamos el príncipe que tenemos dentro para así amar con más libertad al hombre real que tenemos al lado.
Mientras más parecido sea el mundo mágico al mundo real en una mujer, más feliz se sentirá en todos los aspectos de su vida y mientras más diferencia entre estos dos mundos mayor infelicidad femenina y por lo tanto eso se expresaría en infelicidad de pareja.
Las invito a revisar cómo está nuestro pensamiento mágico y si estamos siendo capaces de disfrutar nuestro mundo real con personas reales, para así ser plenamente felices.
Pilar Sordo M.
Psicóloga "



martes, 6 de octubre de 2009

Me miro, me reconozco, me amo

Hace pocos días, mi hijo hizo un comentario sobre los años en los cuales yo vivía disgustada y gritando. El fin de semana, una amiga me dijo: cuéntale a mi esposo de cuando 23 horas del día estabas molesta, para que vea que no soy la única y por último, alguien escribió en este blog: "trato de tomarme la vida con calma (dentro de lo que se puede con 3 chicos), los que no se la toman con calma son los de mi alrededor".
Demasiados indicios como para no darme cuenta que debía recordar y reflexionar sobre aquel tiempo; quizá porque mi experiencia le sirva a alguien, quizá solo para terminar de sacar la cierta pena (tanto de tristeza, como de verguenza) que aún pudiera quedarme, así pues, es verdad que hubo un tiempo en el cual textualmente, vivía de mal humor. Que si los hijos, que si el esposo, que si el tráfico, que si las vueltas, que si la buena o mala situación económica, que si la familia política y que si la familia propia, que si tener tiempo para mí, que si no tenerlo. Todo era motivo y razón para vivir en la histeria, tratando de controlarme y apaciguarme a mí misma y al final, llena de culpa por explotar sin conseguir esa serenidad y calma ofrecida por mí, a mí misma.
Un día (como en los cuentos infantiles, cuando aparece el hada madrina), de pie frente al espejo, me miré realmente y me dije: No me gustas. Cada día es más difícil vivir contigo ¿qué vas a hacer? Tú me trajiste hasta aquí (al fondo, a la oscuridad), así que ahora me llevas de regreso (hacia arriba, a la luz). Sería muy lindo decir que al día siguiente, tocada por la varita mágica del hada, amanecí convertida en dulce y encantadora princesa, con la vida compuesta y resuelta por el principe azul. No fué así... ese fué solo el inicio de responsabilizarme de mí y de mi vida y de mis acciones y reacciones. Me fuí dando cuenta que había dependido de la mirada y valoración de los otros para calificarme y mayormente, descalificarme. Conforme vivía el proceso, fué haciéndose más importante lo que yo pensaba de mí, lo que yo sentía respecto a mí. Empecé a ponerme una estrellita imaginaria en la frente (como se les hace a los niños pequeños, que orgullosos pasean su estrellita conseguida, por méritos, en la escuela) cada vez que lograba contener un grito, una llamada de atención descontrolada, una petición en tono de queja, etc. Aprendí a detectar mis tonos de víctima y martir y a frenarlos. Dejé de pedir amor, amándome a mí misma. Dejé de sentir soledad, en la medida en la que me volvía mi mejor compañía. Alguien me dijo en alguna ocasión, como yo les digo a otras mujeres, que todo es un proceso; que si me llevó años volverme alguien que no me gustaba, seguramente me llevaría también años convertirme en alguien que me agradara. Viví mi proceso y hoy me miro, me reconozco y me amo. Se que siempre, todos, estamos en proceso de algo y/o para algo... para mí, ese proceso en específico ha terminado y lo agradezco. Si algo lamento, es haber sido tan lenta, pero nada más. Con conocimiento de causa les digo: Sí se puede, sí se puede salir de los dramas, de la vida difícil, del rencor, de la crítica que aún dirigida a los otros, es autocrítica, del dolor, del tormento, de los gritos, de la violencia. Termino repitiendo: Me miro, me reconozco, me amo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Calma

Al iniciar este blog, la mayoría de las mujeres que lo leían son alumnas aventajadas en el arte de "crear". La mayoría maneja con soltura (aunque quizá no con gran conciencia) las creaciones de su vida. La mayoría hoy están suficientemente satisfechas con su salud, actividad, familia, relaciones, espiritualidad, puntales básicos como referencia de "lo que yo soy".
Después de la despedida y reapertura de este espacio, las mujeres que llegan son menos diestras en el manejo de "creer y crear", pero son más dinámicas y tienen prisa por aprender y hacer. Las noto con esa energía del "ya, hoy, quiero las herramientas, quiero los conocimientos, quiero hacer, quiero cambios drásticos, notorios... ya, hoy, quiero empoderarme y quiero ser felíz".
A las primeras: nuestras miradas se encuentran y sonreímos cómplices, nos sabemos; hemos salido victoriosas de este juego/lucha por reconocernos y amarnos a nosotras mismas... nos ha parecido largo el camino para llegar hasta aquí, pero desde donde nos encontramos hacemos las paces, seguimos practicando fluir y descubriendo lo que podemos y lo que no, empezamos a disfrutar esto de crear nuestra vida, equilibrando sueños y posibilidades, no tenemos prisa... ya no es prioritario llegar, sino disfrutar del recorrido.
A las segundas: Primero respiren, después respiren, vuelvan a respirar y ahora sí, les digo: CALMA. Quizá alguna quisiera que al abrir los ojos, solo con las ganas y prisa que tienen, las cosas TODAS fueran diferentes (a ratos hasta yo), pero esto solo nos deja con un sentimiento de frustración e impotencia. Las cosas en este planeta son más lentas, se mueven en ciclos y llegamos al "hoy" a través del ayer y nuestro mañana será el resultado de nuestro "hoy", por lo tanto, si queremos conseguir que las cosas cambien, debemos saber que hemos de vivir los procesos. La fórmula ya está descubierta: Mirarme, reconocerme, amarme. Vive tu proceso. Cálmate, porque no hay dudas que lo conseguirás.

jueves, 1 de octubre de 2009

Recuperar el poder

He sido una defensora del "poner en común", de la misma forma que he sido practicante del dar sin que lo pidan.
Mis creencias habían sido que hablando se entiende la gente y que si das, se te retribuye.
Hoy confirmé que mis creencias han cambiado.
Hoy creo que antes de decir o hacer cualquier cosa, debo de preguntarme a mí misma ¿esto, a quien le interesa o importa? Si la respuesta es -a mi-, hacer lo que esté a mi alcance por expresar, negociar, intercambiar, dar y conseguir y convencer, etc.
Si la respuesta es -no a mi-, dejar que cada quien se de cuenta, se exprese y consiga, intercambie, negocie, pida y convenza, según le convenga, según le interese.
Hoy creo que hacerme esa pregunta es un gran paso para recuperar mi poder, para empoderarme.
Si estoy clara conmigo, con lo que quiero y con lo que puedo, me vuelvo dueña de mis palabras, de mis acciones y reacciones y más importante aún: soy dueña de mis silencios y de mi no-hacer y de mi no-reaccionar.